Lunes, Julio 30, 2018

Una póliza de seguros es un producto que todos los usuarios están (en muchos casos) obligados a contratar, pero al que a nadie le gusta tener que recurrir. Hacer uso de las distintas coberturas significa que el usuario ha sufrido algún percance, algo afortunadamente poco común para muchas personas y que requiere de unas gestiones y trámites con los que lo más corriente es no estar familiarizado. Por ello, las compañías tratan de ayudar lo máximo posible y ser didácticas para que los usuarios sepan cómo llevar a cabo la reclamación por un accidente de tráfico.

Una de las máximas a la hora de interponer una reclamación por un accidente de tráfico es ceñirse a los plazos legales que las regulaciones vigentes exigen: no más de siete días desde que ocurra el incidente hasta que la compañía de seguros reciba notificación del mismo. A partir de ahí, los trámites necesarios pueden sucederse de forma que satisfagan a todas las partes, pero también es posible que generen alguna disconformidad ante la que el usuario tenga que tomar la iniciativa para reclamar lo que considera justo y no ha obtenido de primeras.

La gestión de un trámite perfectamente puede terminar sin mayores sobresaltos, pero para muchos usuarios las gestiones no finalizan ahí. Todas las compañías incluyen, como parte de su trato con el usuario y atención al cliente, la posibilidad de reclamar lo que el usuario considere oportuno: la cuestión se derivará a un departamento específico que tratará de encontrar una solución para la problemática individual que presente el cliente, tratando de satisfacer su reclamación sin que entre en conflicto con las condiciones de su póliza o la política de la compañía.

Más allá de eso, es posible incluso que un usuario no quede satisfecho con las soluciones que se le ofrecen, y busque una resolución legal, por medio de una asesoría jurídica especializada, para su incidencia: reclamaciones a la aseguradora contraria, a terceros responsables o a organismos públicos involucrados pueden requerir trámites y gestiones legales precisas en fondo y forma para que puedan llegar a buen puerto para los intereses del usuario.

En ese punto se abre una nueva vía para la resolución, en la que más partes forman la ecuación. Ahí, servicios como los de Intrages, intermediando entre compañías aseguradoras, o entre las aseguradoras y la administración, pueden aportar un gran valor añadido: agilizan los trámites para todas las partes, las compañías pierden menos tiempo y esfuerzo en la resolución de los trámites y los usuarios reciben respuestas sin tanta espera.

La reclamación por un accidente de tráfico puede contemplar los daños materiales ocurridos al vehículo, la indemnización por las lesiones ocurridas durante el percance o la responsabilidad de distintas partes en el suceso: un trámite que nadie quiere hacer pero para el que, si se da el momento, debemos estar preparados, tener todas las herramientas disponibles y los aliados estratégicos que nos permitan resolver las incidencias de la forma más favorable posible.