Jueves, Mayo 3, 2018

Muchos usuarios de las compañías de seguros ven pasar el tiempo sin llegar a explorar en profundidad los servicios que su aseguradora puede prestarle. Pese al tópico de que el mejor seguro es aquel del que no sabemos nada, es importante para los asegurados tener la garantía de que podrán recibir un servicio eficaz, ágil y preciso cuando lo requieran. Por ello, muchos consumidores de la industria de los seguros se plantean una misma cuestión: ¿Cómo gestiona mi compañía aseguradora el siniestro que acabo de tener?

Los seguros son un servicio intangible, preventivo, en el que básicamente pensamos únicamente ante dos escenarios: el día de pagar la cuota anual o el día que tenemos un accidente. En el desafortunado caso de sufrir un incidente de tráfico que requiera de la intervención de la compañía de seguros, los trámites que realice la compañía son críticos para su negocio: un cliente puede llevar muchos años en una compañía sin ningún percance, pero si en el momento que necesita una respuesta ésta no llega en condiciones, muy probablemente cambiará de aseguradora la próxima vez que le toque renovar.

Esa delicadeza hace que las compañías traten de afinar al máximo sus protocolos de atención al cliente y de agilizar el tiempo que tardan en cerrar los trámites, lo que reporta un doble beneficio: los clientes esperan menos para poder despreocuparse, y el propio funcionamiento interno de las aseguradoras gana en eficiencia y productividad.

En un primer momento, es el conductor el que debe reportar el siniestro a su compañía en un máximo de siete días. A partir de ese momento, el departamento de siniestros se pone manos a la obra para recopilar toda la información necesaria, con la imprescindible colaboración del asegurado, para tratar de solventar el expediente.

En ese momento, durante la fase en la que el siniestro está en manos de la compañía, pero el usuario todavía no tiene una respuesta, entra en juego Intrages: tratamos de ayudar a las aseguradoras a localizar y obtener atestados de tráfico que puedan haber influido en el accidente. Y, una vez todos los documentos y datos están sobre la mesa de la empresa de seguros, se estudia la mejor solución para todas las partes.

¿CUBREN LAS ASEGURADORAS TODOS LOS SINIESTROS?

Para saber si tu compañía de seguros cubre el percance que hayas sufrido, es necesario cotejar todos los datos disponibles: la información relativa al siniestro, las coberturas contratadas, la posible implicación de terceros… Todo ello, puesto en la balanza de la compañía, será lo que determine la posible respuesta, que en esencia puede clasificarse de tres maneras distintas:

  • Positiva: La compañía aseguradora está de acuerdo con la información recibida, comprueba que los daños están dentro de las coberturas de la póliza e indemniza al titular del seguro antes de dar el trámite por cerrado.
  • Negativa: La aseguradora comprueba que los daños sufridos o la tipología del siniestro no se corresponden con las coberturas contratadas, por lo que determina que el usuario no debe recibir indemnización.
  • Indefinida: Hay casos en los que la compañía necesita más datos e investigar más a fondo los detalles de un siniestro. En ese caso entran en escena los peritos, que valoran todos los datos recopilados y detectar posibles irregularidades en la resolución del caso.

En última instancia, aunque se recurra al peritaje, la compañía debe emitir una respuesta favorable o desfavorable. Todo un ciclo de trámites que se inicia cuando el propio usuario notifica lo ocurrido y que, como tope, se alargará hasta 40 días después de la respuesta de la compañía aseguradora: es el plazo máximo que fija la ley para que una persona implicada en un siniestro reciba la correspondiente indemnización.

Para poder cumplir con estos plazos, las compañías aseguradoras trabajan a contrarreloj: trámites, comunicación con usuarios y administración y gestiones que no pueden demorarse para poder cerrar los expedientes lo antes posible. Y, con ese objetivo, desde Intrages colaboramos con las aseguradoras para agilizar sus procesos, hacer más eficiente su día a día y, en definitiva, ayudarles a cerrar antes los trámites para hacer su funcionamiento más preciso y que en última instancia los usuarios sean los beneficiados, que reciben un mejor servicio en menos tiempo.