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Diogo Ogando Hiscox
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Cómo deben afrontar los directivos un concurso de acreedores ante el fin de la moratoria

Diogo Ogando, suscriptor senior de D&O de Hiscox Iberia
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2020 fue un año muy complicado, no solo por la pandemia, sino por las consecuencias que esta tuvo en la economía. De hecho, según datos del Banco de España, el PIB sufrió un retroceso nunca visto, tanto en términos históricos como en comparativa internacional. Ante esta situación, se estableció desde el Gobierno una moratoria concursal, es decir, una dispensa temporal que eximía a aquellas empresas en situación de insolvencia de tener que solicitar un concurso de acreedores.

Tras más de dos años en vigor, el plazo de esta moratoria acabó el 30 de junio de 2022, lo que significa que julio y agosto fueron los primeros meses completos tras el fin de esta dispensa. Según el Radar Empresarial de Concursos de Acreedores y Creación de Empresas y de Disoluciones de Axesor, en agosto se declararon 229 concursos de acreedores, lo que supone una subida del 44,94% respecto a agosto de 2021, principalmente en los sectores de la agricultura, transporte y almacenamiento, y comercio. Por lo tanto, en 2022 ha habido un total de 3.845 concursos, un aumento del 3,39% interanual.

Aumento de los concursos de acreedores

Ante este aumento de los concursos de acreedores, los directivos tienen también una gran responsabilidad, ya que una mala gestión o un fallo en el proceso a la hora de declararlo puede poner en riesgo el negocio y su propio patrimonio personal. De hecho, puede conllevar gastos de hasta 150.000 € entre los que se incluyen los gastos de defensa que se incurran en el procedimiento y la posible indemnización por daños morales que deba asumir el administrador después de que, por ejemplo, los empleados demanden a los administradores, responsabilizándoles de la situación y la pérdida de sus puestos de trabajo.

Entre los errores más habituales a la hora de presentar el concurso de acreedores podemos encontrar, en primer lugar, la falta de experiencia. La nueva Ley Concursal incluye novedades que gran parte de los directivos no conocen por lo que lo ideal es que recurran a asesores verdaderamente informados. Entre estas novedades destaca el impulso de la alerta temprana de la insolvencia con el objetivo de que se tomen medidas a tiempo para evitar el concurso; la reestructuración preventiva; o la simplificación en la exoneración de deudas. Otro de los errores suele ser que se exceden en el tiempo para poder recurrir al concurso y aunque con la nueva ley el plazo se amplía hasta dos meses, deben estar atentos para no rebasarlo. La falta de documentación es otro de los más habituales, es esencial comprobar que todo sea correcto ya que un fallo se puede tomar como intento de engaño lo que conlleva multas para los directivos. Por último, deben cumplir con las obligaciones del concurso, es importante que una vez se inicie el proceso se muestren colaborativos en aras de encontrar una solución en común con sus acreedores.

Pólizas de responsabilidad civil D&O

En este contexto, contar con una póliza de responsabilidad civil para administradores y directivos (D&O) como la que se ofrece desde Hiscox puede marcar la diferencia entre un concurso de acreedores transparente y otro complicado ralentizado por la mala praxis.

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