Maciste Argente
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Cada cual debe asumir su responsabilidad

Maciste Argente, corredor de seguros
BDSMercado

Al tiempo en el que se estaban desmontando los stands de la brillante Semana del Seguro se desataba en Valencia, mi ciudad, un terrible incendio que, tristemente, se ha convertido en el siniestro urbano más grave de cuantos se han padecido en los últimos tiempos. Las imágenes que nos llegaban en directo a todos hacían temer que estábamos ante un lamentable suceso, con consecuencias devastadoras para haciendas y vidas humanas; la realidad superó finalmente a la ficción y el nefasto resultado ya es conocido por todos.

Un sector se desprestigia o se engrandece por las actuaciones de aquellos que forman parte del mismo; el nuestro, al igual que en cualquier otro lamentablemente, es muchas veces noticia por actuaciones irresponsables e ilícitas. «A sensu contrario», me siento orgulloso por la respuesta que desde el primer momento dieron algunas compañías aseguradoras. Destaco entre ellas, de modo especial, a Mapfre, por ser la que objetivamente mayor exposición tenía en este riesgo, con todo lo que ello supone de impacto económico.

Anticiparse y acelerar al máximo las indemnizaciones, tal y como se está haciendo, tiene un retorno enorme de prestigio y reconocimiento de la sociedad. No hacerlo de esta forma es situarse lógicamente en la posición contraria, alimentando la creencia popular de ser un sector insensible, complejo y sin sentimientos.

Cabían dos posibles soluciones, la ideal que se corresponde con la mayoritariamente tomada en este momento, pagando la totalidad de la suma asegurada para contenido, haciendo bueno cuanto se dispone en el artículo 38 de la LCS, o apurar los plazos y pesquisas, llegando sin duda al punto de acabar indemnizando lo mismo, pero más tarde, pagando con esta demora un enorme coste reputacional.

Cada cual tendrá su propia valoración de la forma en la que se está gestionando este asunto, pero para mí es de enorme importancia el afloramiento del carácter solidario y mutual del seguro, prevaleciendo el mismo frente a cuestiones economicistas que, aunque lícitas, serían de difícil justificación en estas circunstancias.

Nada podemos hacer ya por evitar lo sucedido, pero bueno será aprender de las lecciones que la desgracia nos ha enseñado. Señalo algunas que entiendo son importantes: necesidad de contar con suma asegurada suficiente en daños; límite adecuado para garantías complementarias, como gastos de extinción y desescombro; idem. para inhabitabilidad, etc.. Por cierto, estas garantías complementarías deberían de ser siempre adicionales a la suma principal y no integradas en las mismas.

Especial referencia merece el riesgo de responsabilidad civil ya que el mismo se cubre como garantía complementaria en las pólizas de hogar y comunidades; es precisamente en la primera de estas pólizas en las que nos encontramos con enormes dificultades para poder contratar sumas aseguradas suficientes, que deberían superar en bastante el millón de euros y sin sublímite por víctima en la garantía principal.

La magnitud de lo vivido evidencia, de forma clara, la insuficiente cobertura que se ofrece para este riesgo; aproximar lo más posible la oferta aseguradora a la potencialidad del riesgo es una obligación del sector con la sociedad a la que pertenece y sirve en esta materia.

Evidentemente, la cobertura y límites de la misma tiene una prima distinta en función de los parámetros objeto de aseguramiento. Establecer esta en justos términos actuariales le corresponde a la industria aseguradora; divulgarla y asesorar adecuadamente a los consumidores es tarea de los distribuidores de seguros; asumir el costo y ser conscientes de la importancia que esto supone es decisión de los consumidores de seguros. Cada cual debe de asumir su responsabilidad.

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