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Brunch con Mónica Cristóbal, Tatiana Martinez y Paula Gutiérrez
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Brunch con Mónica Cristóbal, Tatiana Martinez y Paula Gutiérrez

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“Me ha enganchado”; “Es apasionante”; “Jamás pensé que fuera a gustarme tanto”; “Es el gran desconocido”; “Siempre estas aprendiendo”; “Creo que nunca voy a dejar de trabajar en este sector”. Así sienten al Seguro las tres jóvenes integrantes de la Asociación de Jóvenes Profesionales del Seguro (AJPS), Mónica Cristóbal, técnico CRM en Reale Seguros; Tatiana Martinez, construction underwriter en AXA XL; y Paula Gutiérrez, Communication/ Engagement/ Eventos en BNP Paribas Cardif. A través de sus palabras descubrimos un sector alejado de trajes grises y con un futuro del que quieren formar parte. En sus reclamaciones, piden al Seguro que se acerque más a las Universidades, que apueste por productos con valor y centralizados en el cliente, pero, sobre todo, transparencia en todos los ámbitos. Estas tres voces que ponen el acento femenino a la Asociación como Community Lead, tienen claro que la diversidad es parte del ADN de las compañías: “Nadie quiere estar en una empresa que no apuesta por la igualdad”.

 

 

Las tres llegaron a este sector un poco “por casualidad”. “Cuando empecé Administración y Dirección de Empresas mi idea era dirigir mis pasos profesionales hacia la banca. Me surgió la oportunidad de hacer prácticas en una aseguradora. Desde entonces, hace más de 6 años, sigo en la compañía”, recuerda Mónica Cristóbal. “Cuando se acabó la beca, como me gustaba mucho el sector, hice un máster en minería de datos, seguí en la compañía y hasta ahora”, añade.

 

Paula Gutiérrez lleva algo menos trabajando en seguros, unos tres años; antes de comenzar en el sector jamás había escuchado hablar de él. “Cuando terminé el máster de Trade Marketing y Comercio Electrónico, después de haber hecho ADE, la beca consistía en rotar por todos los departamentos de la compañía. Me pareció muy interesante tener una visión 360 de cómo funciona una entidad. Además, mi Departamento de Comunicación y RSC es apasionante, la comunicación interna, el engagement de los empleados, me parece muy interesante”.

 

“Yo también entré de rebote”, remarca Tatiana Martínez. “Soy ingeniero industrial y en la vida me había imaginado trabajar en seguros. Me llamaron para una entrevista de una aseguradora. Pensé que me había inscrito por error, pero aun así fui a la entrevista. Salí de ella sin tener muy claro qué iba a hacer o en qué consistía el trabajo, pero sabía que quería trabajar allí. Llevo 6 años en seguros de la Construcción y creo que voy a estar toda la vida en el sector asegurador. Me ha enganchado”.

 

 

Lecciones para el Seguro (I): Universidades

 

Nos parece interesante saber por qué creen que el Seguro tiene tan mala prensa. “Creo que es porque lo asocias a que te pase algo malo”, afirma Mónica. “No como el que está ahí para cuidarte, sino al que tengo que llamar cuando tengo un siniestro. Lo asocias a algo negativo”. “Además, durante la Universidad no te hablan del sector asegurador, es totalmente desconocido como salida laboral”, añade.

 

Paula coincide en que es la experiencia de cliente que tenemos: “El principal punto de contacto es porque tengo un problema. Ya sea buena o mala la resolución, te ha pasado algo malo, has acudido en una situación dura o negativa”. Lo mismo durante la Universidad, “vienen un montón de empresas a contarte casos de customer experience, pero nunca una aseguradora. Y eso que están enfocadas al customer experience. Ir a universidades sería una buena forma de visibilizar y atraer talento joven”.

 

“Hay un gran desconocimiento”, agrega Tatiana. “Incluso en carreras como la mía. Hay muchos ingenieros en banca, pero no tantos en seguros. Nadie se imagina la cantidad de departamentos y áreas dentro de una aseguradora en los que puedes trabajar. El sector asegurador es atractivo e innovador. Hay que mostrarlo para atraer a los jóvenes.”. Sí, coincide Mónica, “desde joven tienes tu cuenta bancaria, pero en el seguro no piensas”.

 

Lecciones para el Seguro (II): Constumer experience

 

Con el impulso de las tecnologías y el mundo insurtech se abre un nuevo canal más directo con el cliente y los jóvenes. Algo que ayuda a que deje de ser tan desconocido. “Sin duda”, aseveran las tres. Pero en el caso de las fintech también hay cierta ventaja en las entidades bancarias. “Es verdad que la banca lleva algo de ventaja, pero el seguro ya está construyendo el futuro, centrándonos en el cliente.”, subraya Tatiana.

 

“Las aseguradoras van a tener que adaptarse a los nuevos perfiles de consumidor. Nuestra forma de vida está cambiando y queremos asegurar momentos. Si me voy de viaje, quiero un seguro de tres días y sólo algunas coberturas muy concretas que selecciono desde el móvil”, matiza Paula. Como ejemplo, se refiere a uno de los problemas que hay con la vivienda. “La gente joven tarda mucho en comprarse una casa, la alquilan. Quieres un seguro para tener tus pertenencias aseguradas. Sí se están haciendo cosas en seguros, pero el nuevo consumidor es muy diferente”. “El seguro -añade- tiene el problema de que es un producto intangible, no lo puedes asociar a nada y, sin embargo, hemos de tangibilizar el servicio que damos”.

 

 

Lecciones PARA el Seguro (III): TraNsparencia

 

Mónica confirma la percepción sobre el desconocimiento social del sector y lo que hace: “La gente se piensa que trabajar en seguros es estar vendiendo una póliza. Pero hay muchos departamentos detrás que no se conocen. Cuando hablo con mis amigos me dicen, ¿pero vendes seguros? Hay departamentos como CRM, innovación, comunicación… que ni se imaginan”.

 

A todas les han preguntado sus amigos y familiares eso de “¿pero vendes seguros? Seguido de una gran cara de asombro. “Incluso a veces te dicen ”me han subido la póliza del coche, míramela. Se creen que todos somos lo mismo”, cuenta Paula. Lo que observa entre la gente que conoce es que “piensan que la compañía sólo te saca el dinero y cuando llega el momento no te pagan. Nadie entiende bien las pólizas y los condicionados. Habría que hacer la labor de acercarse al cliente en ese aspecto”.

 

Paridad, una normalidad entre los jóvenes

 

Cuando hablamos de igualdad en el ámbito laboral, las tres confirman que no se sienten en desigualdad y que sus compañías son diversas. Pero cuando miramos a las capas más altas, sí reconocen que hay pocas mujeres.

 

“Aunque cada vez hay más igualdad, no todas las compañías desarrollan programas de diversidad. Tienen que hacer un esfuerzo por ser más transparentes, ponerse objetivos claros para que realmente lleguemos a una igualdad 100%. En los puestos intermedios la diversidad es más clara, pero en los cargos más altos el porcentaje de mujeres es menor”, remarca Paula. “El problema -añade- está en la alta dirección. Creo que las mujeres que lo han conseguido han tenido más barreras para llegar hasta ahí. Las compañías tienen que poner objetivos concretos, que se puedan medir y que se vea la evolución anualmente”.

 

Para Tatiana la maternidad no es un barrera: “En la compañía para la que trabajo no veo ningún tipo de desigualdad. Hay las mismas opciones para hombres y mujeres. Esta realidad se observa en medidas como la flexibilidad. El sector también es bastante igualitario, aunque depende mucho del departamento”. Por ejemplo, detalla, en Construcción, “creo que todos los suscriptores a nivel mundial somos ingenieros, pero antes no había tantas mujeres. Es una consecuencia de la sociedad, no de la empresa”. No obstante, reconoce que, en cuanto a los niveles de dirección, “hay menos mujeres pero se está implementando un plan global de paridad”.

 

 

Mónica habla de su propia evolución. “Nunca he sufrido discriminación, ni por ser joven ni por ser mujer. Mi jefe es una mujer, pasó de ser técnico a responsable y luego a directora. Sí veo una evolución positiva en mi entorno”. “También creo que puedo desarrollar mi carrera y ser madre. En mi departamento tengo compañeros que han sido padres y madres recientemente y no veo que tengan barreras, todo lo contrario. Tenemos el certificado de ‘familiarmente responsable’, ayudas para los padres y madres, con los cambios que se están haciendo, cada vez estamos más cerca de la igualdad”.

 

¿Notáis más corresponsabilidad? Reconocen que las mujeres se cogen más los permisos de maternidad y la reducción de jornada laboral, aunque “hay ayudas, como la ampliación de la baja paternal”, puntualiza Mónica. “La flexibilidad es muy importante”, remarca.

 

Para Tatiana depende del sector y la empresa: “yo trabajo en una compañía que da los mismos permisos o beneficios y la misma flexibilidad a todos los padres, sean hombre o mujer”.

 

“Creo que a nuestra generación, cuando seamos madres, nos va a beneficiar no tener que vender que somos súper woman, es decir, demostrar en mi trabajo que lo merezco y ese sentimiento de tener que dar el 100% en todos los ámbitos y, si no lo das, sentirte culpable. La responsabilidad de criar a los hijos es de ambos. Como a los hombres no les daban tanta facilidad para la crianza, dependía siempre de la mujer. Hay que conciliar la vida profesional con la privada”, resume Paula. Pero agrega, “las barreras no son solo en la conciliación laboral, también en los prejuicios sobre sus habilidades”.

 

Cuotas, hasta que fluya

 

En cuanto a la diversidad real ‘con o sin cuotas’, para Mónica “la clave está en los procesos de selección, donde el análisis de mérito y talento tiene que predominar”.

 

“Es necesario para que empresas y personas logren cambiar de chip, pero a mí, en un futuro, no me gustaría que me dieran un puesto por cuota, sino por mis cualidades y el talento. Es un paso necesario”, subraya Paula.

 

Una tendencia que para Tatiana sería perfecta si “no hicieran falta porque la sociedad lo viera como algo normal. Creo que las cuotas nos perjudican porque, aunque te elijan porque vales, pueden pensar que te han elegido por la cuota”.

 

¿Cómo se irán transformando estos métodos en el futuro,? Las tres coinciden en que debería haber una transparencia total en los procesos de selección. “Es fundamental la educación en casa y en la escuela. Los equipos diversos y de distintas edades son enriquecedores”, añade Tatiana.

 

 

Más valor, más cliente

 

Para Mónica “hay que centrarse en el cliente, no en la póliza. Es la gran transformación, que el cliente se sienta seguro en su totalidad”.
“En la parte de digitalización hay mucho por hacer, pero las empresas tienen el cambio tecnológico interiorizado”, añade Paula. “El siguiente paso -continúa- debería ser la sostenibilidad. Vendemos productos que ayudan a la sociedad y nos encontramos en una situación de cambios. Tenemos que generar productos para estas situaciones, para momentos inestables y aportar tranquilidad”.

 

“Está cambiando el clima, la sociedad… y el seguro debe estar preparado”, afirma Tatiana: “Igual que cyber en su día fue una revolución, ahora hay que adaptarse a esta nueva transformación. El cliente debe sentirse protegido, venga lo que venga”.

 

En el cambio revolucionario que vive la sociedad, el Seguro debe jugar bien sus cartas. “Ser más rápido”, asevera Mónica. “Estamos acostumbrados a la inmediatez. Debemos aportar más valor y estar en contacto con el cliente en todo el ciclo de vida, no sólo en el siniestro o en la renovación”. “Veo necesaria la digitalización para acompañar al cliente. Que seamos capaces de darles lo que de verdad necesitan, no lo que creemos que quieren”, anhela Tatiana.