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Brunch con Mirenchu Villa, directora general adjunta de internacional y participadas de Mutua Madrileña
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Brunch con Mirenchu Villa, directora general adjunta de internacional y participadas de Mutua Madrileña

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Siempre ha querido romper moldes y por eso la trayectoria laboral de Mirenchu Villa nunca ha seguido un guion establecido. Reconoce que se licenció en Historia Antigua y Medieval porque era la carrera que le gustaba: no se planteó las posibles salidas profesionales, respondía a su pasión por el latín y el griego. La misma pasión que despliega como directora general adjunta de Internacional y Participadas de Mutua Madrileña, presidenta de BCI (Chile), vicepresidenta de Seguros del Estado (Colombia) y consejera de SegurCaixa Adeslas, dando ejemplo de tenacidad, esfuerzo y capacidad.

 

 

“Era muy buena estudiante en general, pero me encantaban el latín y el griego. Cuando acabé la carrera estuve un tiempo estudiando en Suiza, a la vuelta había unas becas del CDTI con las que comencé a trabajar en la Oficina de Transferencia de Tecnología con Japón. Estuve nueve meses hasta que supe que buscaban personal en McKinsey. Me presenté y me cogieron. Fui avanzando, poco a poco, hasta ser una experta en seguros. Dependí de la oficina de Madrid hasta el 96. Luego me cogí un año sabático, tuve a mi hija y volví a trabajar”. Nos cuenta que a su vuelta no dejó de querer crecer y promocionar; así, pasó a depender de la firma en Nueva York, pero físicamente permanecía en Madrid, lo que le obligaba a viajar mucho. “Tuve a mi tercer hijo y me pasaba cuatro noches fuera de casa; entonces decidí cambiar, aunque me encantaba el trabajo”, reconoce. Después estuvo en CESCE y Aon hasta llegar a Mutua Madrileña: “Aquí he hecho también de todo; esta es una muy buena forma de ir creciendo y desarrollándote en las compañías”, reconoce. Le preguntamos sobre ese enfoque que le da el venir de un mundo de letras “Sin duda, te da una visión diferente de las cosas. No es que sea mejor ni peor, es distinto. Un ingeniero es una persona muy estructurada, pero en un momento determinado, le puede faltar flexibilidad. Yo promuevo tener gente diferente”.

 

Liderar con el ejemplo

Esa pasión por lo diferente la promueve desde su puesto actual: “Soy partidaria de la diversidad en general. El tema del liderazgo femenino se apoya mucho en nuestra compañía, aunque siempre queda camino por hacer”, explica. “En nuestro Comité de Dirección estamos actualmente tres mujeres: Ana Faba, subdirectora general de Clientes y Digital, Eva González, directora de Asesoría Jurídica y yo. Somos once personas en total. Tenemos también un Comité de Dirección Extendido, donde contamos con Virginia del Moral, perteneciente a la primera línea directiva”. Villa nos reconoce que al principio no era nada partidaria de las cuotas, “pero ahora estoy más de acuerdo con este tipo de medidas porque veo que sino no hay manera de avanzar. Las mujeres somos diferentes y a esto hay que adaptarse”, detalla. Para Mirenchu quizás un aspecto que nos falte para alcanzar puestos directivos es, además de muchos sesgos inconscientes, nuestra forma de actuar o de ejercer el liderazgo, es decir, “cómo afrontamos la promoción de los puestos directivos. Hay que pelearlo”, anima. En Mutua, resalta, hay un programa de liderazgo femenino y hay mentoring tanto con hombres como con mujeres. “Creo mucho en el ejemplo, lo que haces y lo que ven”. “También soy firme defensora de la meritocracia. Si eres bueno, lo eres seas hombre o mujer. Por eso me surgen dudas, a veces, con las cuotas; es necesario que se vea que las mujeres que ascienden se lo merecen sin venir condicionado por un número”, añade.

 

 

Trabajar, esa es la clave

“Muchas veces, para las mujeres la conciliación con los horarios tradicionales es más complicada, motivo por el cual hay que romper moldes. Lo bueno es poder elegir y no siempre es posible. El mundo no es perfecto. Hay empresas donde el compromiso de cada uno es diferente”, matiza. Otra barrera que encuentran las mujeres para escalar posiciones son ellas mismas: “He estado muchos años dando clase y siempre he trasmitido a mis alumnos que no hay que tener vergüenza o pudor para hablar con el jefe”. “Tienes que trabajar bien y que tu trabajo te avale, pero el día que toca ‘ir a venderte’ no pasa nada porque muestres tu interés, las ganas, la voluntad y la ilusión de llevar ese proyecto”, puntualiza. “Recuerdo -añade- que mi padre me decía que al trabajo no se viene a hacer amigos, pero luego los mejores amigos están en el trabajo. ¿Cómo se genera el mayor vínculo en el trabajo? Trabajando. Cuando sacas un proyecto adelante en equipo la gente está muy motivada”.

 

 

Salir de la zona de confort

A futuro, para paliar esta falta de referentes femeninos y animar a que otras muchas den el paso, cree que se “debería recurrir a mujeres que tienen mucho potencial y están en puestos previos a la dirección. Para quitar los miedos y que salgan de la zona de confort”. “Los programas de desarrollo de personas están más enfocados hacia las capacidades que hacia las actitudes, y creo que debería ser al revés. Hay gente que vale mucho y hay que darle la oportunidad para demostrarlo. Podría dar diez nombres de mujeres en Mutua con potencial para llegar al Comité de Dirección y hay que poner los medios para que eso ocurra”, asevera. Villla reconoce que a ella nunca le ha costado hacerse visible, pero, en general, las mujeres no son expansivas. “Cuando vas a una entrevista de trabajo hay que ser uno mismo. No puedes fingir el resto de tu vida”. Por ello, remarca, “para ser un buen directivo no sólo tienes que ser un buen técnico, sino tener también otras habilidades”.

A su juicio, algunas de esas habilidades para ser un buen líder serían: “Mente abierta, flexibilidad, capacidad de autocrítica y no dar nada por sentado. “Cuestionarse todo todas las mañanas. La humildad por encima de todo. Ser capaz de escuchar por muchos años que lleves trabajando. Lo que hay que hacer es ilusionar a la gente y trabajar bien”. “El mejor líder es el que tiene de todo un poco: no todo el mundo tiene capacidades para ser director”, subraya.

 

 

Rápida respuesta frente a la pandemia

En su responsabilidad actual al frente del negocio internacional y SegurCaixa Adeslas, reconoce que durante la pandemia han tenido que hacer esfuerzos titánicos por llegar a todo y dar el mejor servicio en Latinoamérica. “Desde ayudar a talleres anticipando la facturación para que pudieran mantener los empleos. Hasta dar seguridad a los empleados, sobre todo, en lo que se refiere a salud y que pudieran desempeñar su puesto de trabajo desde su casa”. Como miembro del Comité de Dirección del Grupo en España, nos cuenta que antes de la Covid-19 en Mutua el 20-25% de la plantilla estaba teletrabajando. “En esta transición las reuniones de los órganos de gobierno han sido telemáticos y han funcionado muy bien. El teletrabajo tiene cosas muy buenas, Para Mirenchu en el término medio estaría la virtud “no veo teletrabajar al 100%, pero sí hay una oportunidad muy buena en determinadas posiciones para teletrabajar o hacerlo parcialmente. Estamos estudiándolo y analizando cada puesto”. “Culturalmente, los latinos somos gente que nos gusta sociabilizar, pero también es cierto que hay determinados puestos y situaciones personales que hay que tener en cuenta”. Ahí nos ejemplifica situaciones como mujeres con niños, personas que cuidan a mayores, distintas situaciones a las que en momentos de la vida el teletrabajo ayuda a que sea más fácil, sin ningún perjuicio para la empresa. “Las circunstancias de cada uno son muy personales y hay que combinar todo eso”, añade. Por eso, reconoce que en su equipo fomenta la creatividad, “y que participen; además, cuando tienes gente joven es buenísimo porque ves que hay carrera profesional. Lo peor para la gente joven es que entre en un sitio donde no ve futuro”.

 

 

Salto internacional

Mirenchu nos cuenta que la apuesta internacional del grupo se inició en 2013: “Empezamos a viajar y a buscar oportunidades. Buscábamos en la zona de la Alianza del Pacífico porque son países con crecimiento y más estables. Empezamos con estos cuatro países a la vez y buscando socios locales”. Echando la vista atrás, recuerda cuando llegó a la Mutua “era una compañía centrada en Madrid y en el negocio de autos. Me incorporé para hacer el proyecto de diversificación, de salida de Madrid, de nuevos canales y posteriormente de salida al extranjero”. En este punto nos pide hacer una pausa para llamar la atención sobre la fabulosa transformación que ha vivido Mutua Madrileña en estos años con el impulso y liderazgo del actual presidente, Ignacio Garralda. “Mutua ha pasado de estar focalizada en autos y en Madrid a ser la compañía líder en No Vida en España y a tener presencia internacional”, resalta.

Volviendo al proceso de internacionalización, señala que “primero hicimos un análisis muy exhaustivo. Buscamos países con crecimiento”. Por eso explica que “cuando inviertes en un país lo haces con vocación de futuro. “Hemos llegado a Chile (hablando de las revueltas del año pasado) para estar muchos años. La cultura de Mutua es de apostar”. “De hecho -remarca ahora seguimos creciendo y somos líderes del mercado No Vida. Tenemos un equipo muy potente allí. Es cierto que el país está pasando por un momento político y social complicado, pero los países tienen buenos y malos momentos”, matiza. Villa nos cuenta que para entrar en el mercado chileno buscaron el mejor socio desde el primer momento: “teníamos muy claro que no queríamos empezar de cero.

Valoramos mucho el conocimiento local. Hicimos un plan estratégico con equipos de trabajo conjuntos: El aunar lo que sabemos hacer bien con el conocimiento del terreno que tienen ellos es fundamental”. “Es muy importante elegir bien al socio”, añade. “No podemos estar más contentos con nuestras alianzas en Chile y Colombia, subraya. ¿El siguiente paso? “Ahora queremos buscar alianzas en Perú y México”.

 

“No hay que innovar por innovar”

Hablando de los grandes retos que tiene el seguro por delante, Mirenchu Villa augura mucho éxito en la unión seguro y tecnología: “Si hay un sector que está preparado para esto somos nosotros. Los datos son fundamentales. El conocimiento de la información, su aplicación, el análisis de los datos, la capacidad predictiva…, el seguro es una industria que ha trabajado toda su vida con todo esto”. “Tenemos que ser capaces de anticiparnos a las necesidades del cliente. Me parece fundamental invertir en cosas que sean disruptivas de verdad porque, al final, siempre estamos en lo mismo: distribución, fidelización, los canales… No hay que innovar por innovar. Tiene que estar vinculado a tu negocio para mejorarlo”.

 

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