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Brunch con Laura Duque, directora de cumplimiento normativo de la Mutualidad de la Abogacía
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Brunch con Laura Duque, directora de cumplimiento normativo de la Mutualidad de la Abogacía

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Nada más encender la grabadora le preguntamos por su magia ¿Cómo llegas a todo en el día a día? Laura Duque no es sólo la directora de Cumplimiento y Control Interno de la Mutualidad de la Abogacía, sino que también forma parte de su Comité de Negocio, del Comité de Ética para la Inteligencia Artificial y de la Escuela de Pensamiento de la Fundación Mutualidad Abogacía. Además, es Consejera Independiente de tres compañías. Reconoce que concilia cada vez mejor, pero “las semanas que hay Consejo no puedo negar que duermo menos; soy de esas consejeras que se lee todos los papeles. Entiendo que lo que se espera de mí es esa aportación de valor”. Asevera que “la Mutualidad tiene muchas bondades para conciliar, gracias al horario flexible; vivimos en el siglo XXI, no hace falta estar sentado en una oficina para hacer frente a tus responsabilidades”.

Ese es el camino, explica, y desde la Mutualidad se aboga por la flexibilidad, pero también por la dirección por objetivos: “Tenemos la flexibilidad para poder hacer lo que tengamos que hacer y una dirección por objetivos, que es hacia dónde vamos todas las entidades que apostamos por la conciliación. Al final, si hablamos de flexibilidad y se trata de estar en casa conectada trabajando tanto tiempo que tampoco atiendo esa otra faceta”. Conciliación y corresponsabilidad, no hay que olvidar esta parte ya que compartir el trabajo en casa es importante, reconoce Duque. “Tener un cónyuge que comparte la responsabilidad de los hijos: a los dos nos interesan sus deberes, su salud, sus cumpleaños,… aunque las mujeres estemos más pendientes de ciertas cosas. Pero, al final, es como en las empresas, que hay un director de compras; yo soy la directora de compras de mi hogar. Pero hay otras cosas de las que me olvido; por ejemplo, el director deportivo, es mi marido”, ejemplifica.

DIVERSIDAD NO ES INCLUSIÓN

Esa igualdad en las tareas del hogar se traslada a las empresas; por eso, cuando hablamos de Diversidad e Inclusión, lo tiene claro: “Diversidad no es Inclusión. Puede haber Diversidad, pero el paso siguiente es la verdadera Inclusión, que necesita de un cambio cultural de todas las personas que están en la parte de arriba de las organizaciones y que sean capaces de vencer esos sesgos”. Esos sesgos inconscientes bien los conoce Laura Duque; ella misma reconoce que los tuvo cuando estaba embarazada y aspiró a un puesto en Deloitte Legal: “Durante las conversaciones para el puesto de trabajo me quedé embarazada de mi segundo hijo. Yo misma pensaba que eso iba a ser un freno y así se lo trasladé en una entrevista al socio director; le dije que estaba embarazada de cuatro meses, por si acaso eso era un impedimento para su toma de decisión. Me sorprendió su decisión porque me dijo ‘enhorabuena’ y que la oferta seguía en pie. Hay muchos sesgos inconscientes que tenemos que trabajar todos”.

En su día a día Duque está rodeada de mujeres, algo que surgió de manera natural cuando hicieron la selección de candidatos. “Cuando fuimos incorporando gente, no buscábamos un género en particular, pero los candidatos que mejor se adaptaban han resultado ser mujeres”, reconoce. En el caso del Comité de Negocio, del que forma parte, también se roza la paridad: “somos cuatro de diez en el Comité y en puestos de responsabilidad una más, cinco de diez. Está bastante bien. Yo creo que ha sido una mezcla de factores que han provocado que en este momento seamos tantas mujeres. De hecho, de las cinco directivas, tres nos hemos incorporado en los últimos dos años”.

Quizá parte de ese impulso hacia la Diversidad sea por las medidas de la Mutualidad; nos cuenta que las hay sobre todo encaminadas a facilitar la incorporación de las madres después de la baja maternal. También hay medidas de flexibilidad de horario. “Es uno de los elementos más importantes para que las mujeres podamos adoptar puestos de responsabilidad sin dolor de corazón, ni por nuestras familias, ni por nuestros trabajos. La flexibilidad de horario es una de las herramientas más facilitadoras. Luego, la dirección por objetivos es otra herramienta importante. Estamos inmersos en ese proceso; es un cambio cultural desde la dirección porque la lucha contra los sesgos inconscientes se tiene que hacer desde arriba y ha de ser algo colectivo y compartido”.

 

LOS CHATBOT, SIN GÉNERO

Laura Duque tiene entre manos dos proyectos con los que se siente entusiasmada: el Comité de Ética para la Inteligencia Artificial y La Escuela de Pensamiento. Del primero nos cuenta que está muy ligado a la tecnología; “hemos montado un Comité de Ética muy innovador. Todas las compañías estamos imbuidas de la necesidad de la transformación digital, pero, al mismo tiempo, si esa transformación no se acompaña de otras consideraciones éticas podríamos encontrarnos con circunstancias sobrevenidas negativas, por el sesgo de los propios datos con los que los algoritmos trabajan”. Por ejemplo, nos cuenta que están desarrollando un chatbot sin género. “Lo que se pretende hacer es, con el compromiso de la Junta de Gobierno, dotar a este Comité del máximo rango. Está formado por consejeros, profesionales de la Mutualidad y de la industria. Además, nuestra Junta de Gobierno ha asumido el compromiso de ejecutar las resoluciones del Comité”.

En cuanto a La Escuela de Pensamiento recuerda que surgió como consecuencia de la siguiente reflexión: “El envejecimiento es el reto del siglo XXI desde un punto de vista más global, así que no nos podemos quedar sólo en la respuesta aseguradora sino incorporar una visión multidisciplinar. Esto trasciende la actividad aseguradora, tiene más de retorno a la sociedad y para ello se crea la Escuela, que es de la Fundación Mutualidad Abogacía, aunque miembros de la Mutualidad participemos del Consejo Científico. La Escuela tiene un Consejo en el que tratamos de tener un representante que pueda aportar valor en distintas áreas del conocimiento humanista sobre el envejecimiento: van desde la ética, la biomedicina, el derecho, la sociología o el humanismo”.

 

LA ILUSIÓN DE CREAR UN DEPARTAMENTO

La directiva reconoce que sus dos años en la Mutualidad han sido “apasionantes y motivadores”. Durante este periodo explica que se ha podido dar forma a un departamento de nueva creación, el de Cumplimiento, “porque antes estas funciones, salvo la de blanqueo de capitales, estaban externalizadas. Somos actualmente cuatro llevando cumplimiento, aunque tenemos apoyo de algunos despachos para cuestiones puntuales y, por otro lado, tenemos otra pata que es una iniciativa nueva relacionada con los planes de futuro; la calidad. Uno de nuestros principales objetivos es continuar desarrollando la cultura de cumplimiento, que para los compliance officers es fundamental porque nos transforma de bomberos en compañeros, y eso implica tener una actitud positiva y constructiva con todos nuestros compañeros para ayudarles a resolver las vicisitudes que se les van planteando”.

Para la directiva su trabajo consiste “en ayudar a que eso sea una realidad. Y eso se consigue tratando de lograr que haya proactividad del resto de la compañía hacia el departamento de Compliance. Eso se podría concretar en actuaciones en materia de la normativa de seguros, de la directiva de distribución, protección de datos, conducta, prevención de blanqueo de capitales, son muchas cuestiones que, al final, se resumen en que, culturalmente, el resto de la organización cuente con nosotros y nosotros tengamos la empatía suficiente para dar soluciones constructivas”.

Bajo este prisma, entre los retos que se ha marcado destaca “la finalización de la adaptación a la nueva normativa de distribución (el día que la tengamos) e incorporar al Departamento de Cumplimiento el cometido de trabajar en pos de la calidad de los procesos. Aunque no es estrictamente cumplimiento, está relacionado”.

 

IDD = honestidad

Laura Duque considera que la IDD tiene muchísimos aspectos positivos: “Es una palanca extraordinaria para mejorar el trato al cliente en todo su ciclo de vida, desde el diseño de los productos hasta la comercialización”. “Es la primera vez que veo que en una directiva se incorporen negro sobre blanco principios éticos. Que los distribuidores han de actuar con honestidad, profesionalidad y en beneficio de sus clientes. Algunos de estos conceptos ya sobrevolaban la norma anterior, pero ver escrita la palabra honestidad en una directiva comunitaria es muy grato porque se pone en valor algo que es muy bueno para los profesionales y para los consumidores”. Es más, añade: “Hay palancas para hacer cambios estratégicos desde el diseño de productos, la formación de los distribuidores o la centralidad del cliente”.

 

SOSTENIBILIDAD

Hablando del futuro, Duque remarca la sostenibilidad en la estrategia de la mutua desde el punto de vista “del crecimiento sostenible, la inversión respetuosa con los objetivos 2030 y en la mejora de la gestión”. Pero si algo los diferencia, remarca “es el cambio cultural, particularmente en el liderazgo y la necesidad de integrar la digitalización no solo en nuestro modelo de negocio sino en la gestión de las personas”. En este aspecto, Duque nos cuenta que invierten en la digitalización de los empleados y formación en técnicas digitales. “Las generaciones más jóvenes han nacido con la tecnología pero los más mayores –y esto tiene que ver con la diversidad generacional- necesitan formación y, sin duda, es una forma de darles más oportunidades”.