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Avanzar hacia un modelo de organización que proteja la salud y rompa el estigma
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Avanzar hacia un modelo de organización que proteja la salud y rompa el estigma

Mayte Hurtado, responsable de Seguridad y Salud de Liberty Seguros
REDEWI

Afortunadamente, cada vez somos más conscientes de la importancia de habilitar espacios, dar visibilidad y dotar de recursos al cuidado de la salud mental, una labor en la que las empresas tenemos un papel muy importante puesto que los entornos de trabajo tienen una influencia clara sobre ella. Los datos apoyan esta necesidad.

Según el Ministerio de Sanidad, una de cada tres mujeres y uno de cada cuatro hombres padece algún tipo de problema de salud mental en nuestro país. Sabemos también, tal y como contaba Infojobs en un estudio publicado a principios de año, que uno de cada cuatro trabajadores en España se plantea dejar este año su puesto de trabajo, principalmente, por cuidar su salud mental. Y estas son solo algunas cifras, entre muchas otras disponibles, que podemos destacar.

Ante esto, una estrategia necesaria es evolucionar desde el enfoque más tradicional de los departamentos de Seguridad y Salud, centrado en la prevención de riesgos laborales, hacia una promoción de la salud como concepto global. La Organización Mundial de la Salud define salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Esta es la perspectiva que tiene que marcar el camino a seguir, abordar la salud como un todo, poniendo a disposición de las personas las herramientas que favorezcan su bienestar general, tanto físico como psíquico.

Poner a las personas primero y trabajar de acuerdo a unos valores está detrás de este enfoque en el que llevamos años trabajando de manera integral para crear espacios inclusivos y diversos, y para romper los tabúes en torno a la salud. Algo que podemos y estamos haciendo a través de la escucha, la promoción y, por supuesto, la acción.

Una de las primeras cosas a tener en cuenta cuando hablamos de salud mental es que todavía tenemos que romper el estigma en torno a este ámbito. Una manera eficaz de avanzar en la normalización de las afecciones mentales es tener conversaciones abiertas y crear una cultura en la que los empleados puedan ser ellos mismos. En Liberty este cambio ha supuesto un esfuerzo continuo en múltiples niveles de la organización, ya sea proporcionando un foro para conversar, capacitando a nuestros managers con la habilidad de entender o alentando a los gestores de equipos y a directivos a mostrarse accesibles y auténticos, mostrando también sus vulnerabilidades.

«Una de las primeras cosas a tener en cuenta cuando hablamos de salud mental es que todavía tenemos que romper el estigma en torno a este ámbito».

Trabajo enfocado en tres patas

Es fundamental trabajar también a través de la escucha, creando espacios de conversación que nos permitan comprender no sólo cómo se sienten las personas en cada momento, sino también por qué se sienten de la manera que lo hacen y dónde tenemos oportunidades para crear experiencias excepcionales con y para ellos.  En nuestro caso, además, es imprescindible dar un espacio claro a las mujeres puesto que representan más de la mitad de la plantilla. Por ello, el compromiso con la igualdad de oportunidades ha sido otro avance más que nos permite garantizar el derecho a la salud de todas las personas en tanto que tiene en cuenta las necesidades de riesgos laborales desde la perspectiva de género.

En este sentido, lograr que el entorno laboral sea un marco seguro para visibilizar la salud mental requiere avanzar a través de la gestión empática y respetuosa, alentando a las personas que forman parte de la compañía a cuidarse, a los líderes de equipos a mostrar empatía con otros que pueden estar pasándolo mal, a mostrarnos accesibles, auténticos, y entender que ser vulnerable no resta valor a nuestras capacidades.

Y, por último, todo esto debe ir acompañado de acción, tomando medidas que permitan materializar el cambio, que favorezcan el bienestar de las comunidades en las que operamos y nos ayuden a crear una sociedad más abierta, inclusiva, tolerante y humana. Facilitando el acceso a especialistas en salud mental, a aplicaciones de autocuidado. Aportando asesoramiento en otros ámbitos como el legal, financiero, solicitud de prestaciones o ayudas económicas, etc. que refuercen el apoyo en situaciones que en el día a día pueden ser complejas.

Flexibilidad y confianza

Para nosotros esto ha pasado por la creación de un modelo de organización donde la flexibilidad y la confianza son la clave del negocio, construido escuchando las necesidades expresadas por los empleados y escogido por ellos mismos. Creemos que para favorecer la salud como un todo, es clave que las personas puedan organizar su vida en torno a su trabajo y no al contrario. Que puedan elegir dónde vivir o que puedan aprovechar al máximo el tiempo personal.

La perspectiva de género también debe ser tenida en cuenta en este cambio hacia un entorno de trabajo que priorice la salud. Las mujeres, que suponen más de la mitad de la fuerza laboral del sector asegurador, afrontan situaciones diferenciales específicas: mayor responsabilidad en cuidados en la familia y el hogar, depresión post-parto, infertilidad, menopausia, menor representación en roles directivos, sesgos inconscientes o riesgos laborales psicosociales como el acoso sexual requieren que pongamos atención a estas cuestiones y que dediquemos especial foco en la prevención.

En definitiva, estamos en una época de evolución en la que tenemos que seguir utilizando las herramientas, el conocimiento y los procesos de transformación para alcanzar el desafío que tenemos por delante: crear y fomentar culturas corporativas capaces de poner a las personas primero, compañías que cuiden y velen por la salud de sus empleados y que nos permitan contar con organizaciones formadas por personas que puedan ser ellas mismas.

 

«La perspectiva de género debe ser tenida en cuenta en este cambio hacia un entorno de trabajo que priorice la salud. Las mujeres afrontan situaciones diferenciales específicas: mayor responsabilidad en cuidados en la familia y el hogar, depresión post-parto, infertilidad, menopausia…

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