Benjamín Losada, Hiscox
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Tribuna

2023, año clave para la Ciberseguridad

Benjamín Losada, suscriptor especializado en riesgos ciber de Hiscox España
BDSDescubre

A medida que la sociedad se digitaliza, también lo hacen las amenazas que intentan desestabilizarla o aprovecharse de ella. Hemos visto en los últimos años un importante auge de los avances tecnológicos y de cómo estos permeaban a todos los aspectos de nuestro mundo, tanto en el ámbito personal como el laboral y, por desgracia, los criminales han sabido adaptarse a esta nueva realidad y las ciberamenazas han acabado por convertirse en uno de los principales problemas y amenazas hoy en día. Prueba de ello es que las empresas ya consideran la ciberseguridad como la mayor de sus preocupaciones, atendiendo a los datos del Informe de Ciberseguridad de Hiscox.

Por eso es más importante que nunca ver y escuchar qué es lo que pasa y qué preocupa, ya que sólo así sabremos identificar las verdaderas necesidades que requiere el mundo de hoy. La situación geopolítica y el entorno socioeconómico actual nos dan las claves para entender lo que podrá suceder este año y, sin duda, la guerra en Ucrania y el consecuente auge de los ciberactivismos de todo tipo, así como la elevada inflación, los cortes de suministro energético y los avances en digitalización  son los que propician que la ciberseguridad no solo tenga este relevante papel, sino que esté llegando a un punto crítico de inflexión y cambio.

Sofisticación de los sistemas

A medida que avanza la digitalización, las técnicas de phishing se hacen mucho más sofisticadas, como se ha visto con el aumento de los ataques de ransomware a las pymes reflejado en nuestro Informe de Ciberpreparación. En 2022 se ha observado  cierto juego del ‘gato y del ratón’ en la lucha contra la ciberdelincuencia y, según se ha ido estrechando el cerco contra los grupos de ransomware, el modus operandi de los ciberdelincuentes ha ido evolucionando y desviando su atención a industrias o regiones específicas. Así, la ciberdelicuencia, a pesar de ser un problema global, en 2023 adquirirá más que nunca un aspecto local y específico, lo que cambiará no sólo la forma de combatirla, sino de anticiparse y prepararse ante ella.

Claro que no todo son malas noticias y la digitalización también está en el lado bueno de la historia. El avance tecnológico también ha permitido la sofisticación de los sistemas por los cuales podemos hacer frente a los antagonistas cibernéticos, y veremos a corto plazo avances en la implementación de la biometría y la autenticación sin contraseña en las grandes aplicaciones de nuestro día a día, lo que supondrá un paso más en la prevención de los ciberataques, poniendo en jaque una vez más a los ataques de phishing o ingeniería social.

Pero si algo va a cambiar realmente en este 2023 va a ser la concienciación de las empresas y los recursos destinados a la formación y prevención de la ciberseguridad. La balanza entre la transformación digital y la madurez de las empresas, entendiendo esto como su nivel de conocimientos y de preparación, debe equilibrarse y los trabajadores de las empresas, y también los particulares, deben adquirir los conocimientos necesarios para poder identificar estas amenazas y evitarlas antes de que causen un daño significativo. Y es que el ciberataque menos dañino es aquel que nunca llega a producirse.

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