Durante los últimos meses, quizá años en algún caso, he visto desfilar algunas necrológicas de grandes profesionales del Seguro que representaron para mí una faceta muy personal, por unas u otras causas. El fallecimiento de Hipólito Sánchez González, el pasado 14 de marzo, uno de los grandes del Seguro en su época, y la perseverancia de su hijo Jorge Luis, me sacan del letargo del profundo respeto que de modo general me producen todos los muertos, y me pongo a escribir estas líneas. De forma humanísticamente espontánea me viene a la mente la frase que pronuncian los musulmanes cuando entran en un cementerio y que aprendí viajando por el Alto Atlas: “Saludamos a los que van delante porque nosotros vamos detrás”.
Tengo que decir que mi tristeza fue profunda cuando, el año pasado, estando en Irlanda, recibí la noticia del fallecimiento de María Ángeles Garralda Sacristán, directora durante muchos años del grupo AVÏVA. Desconocedor de la gravedad de su enfermedad, hablé con ella estando ya muy enferma y probablemente desahuciada, aunque no lo hiciera patente. También quiero recordar a José Luis Bernal, que tanto aportó a INESE, a Actualidad Aseguradora y al BISS (Boletín Informativo Semanal de Seguros), pues entre él y yo escribíamos el 98% de los ‘Temas de la Semana’ en su época. Conmigo siempre fue cordial, colaborador y comunicativo, tanto antes como después de mi primera etapa de siete años en INESE. Sus tres hijos aseguradores, que yo sepa, son un testimonio vivo de la valía de su padre, que veló por sus amigos de manera extraordinaria y especial, lo cual, fue muy patente cuando presidió el extinto GRUPO 86 de seguros.
Otra persona cuya desaparición me impactó fue Félix Mansilla, que comenzó trabajando como botones y ya como ejecutivo de LA UNIÓN Y EL FÉNIX ESPAÑOL supo llegar a la Presidencia de UNESPA, que conservó gracias a su tesón, habilidad y un poco de suerte, con todas sus contradicciones incluidas. Se fue en silencio y quiero imaginar que rodeado de películas, su gran pasión. La última vez que le vi fue en Salamanca, en el acto de investidura del entrañable Ernesto Caballero, como primer doctor en Ciencias del Seguro de España. Le pedí un encuentro para aclarar, o mejor dicho, reconfirmar algunos hechos del Seguro, y su respuesta fue que podíamos reunirnos para hablar de cine, pero de nada más. Entendí, a la primera, que la renta vitalicia de la que gozaba procedente de la patronal estaba más que justificada.
Ahora hemos conocido el fallecimiento de Hipólito Sánchez González, el pasado día 14, víctima de un infarto, cuando dos meses antes jugaba al golf en plena forma. Tenía 40 trofeos de golf y su afición de jubilado era pintar cuadros, como la de Mansilla era el cine o la de Julio Castelo, expresidente de MAPFRE, las maquetas de barcos históricos a escala.
Hipólito Sánchez nació en 1917, el mismo año que mi padre, del que sigo disfrutando y me recuerda cómo entró a trabajar muy joven en la Agrupación de Propietarios de Fincas Rústicas de España, y cómo fue el nacimiento de MAPFRE en 1933. Dada su edad, 95 años en unos días, es la única persona viva que puede dar testimonio de aquel acontecimiento.
Hipólito Sánchez nació en un pequeño pueblo de Cantabria, Roiz, y se crió en Cádiz. Si mal no recuerdo, en su día, en su tierra, donde celebrábamos el aniversario de MONDIAL ASSISTANCE en España, empresa de la que era presidente ejecutivo e impulsor, me contó que era hijo de un comerciante. Pero no le hizo falta añadir que todo el mérito de abrirse paso en el mundo del Seguro fue suyo. A mis ojos, era una gran figura. Como prueba que empezó de maestro, se hizo profesor mercantil y, una vez instalado en Madrid, en 1945, se formó como actuario. A partir de ahí, toda una vida de entrega al Seguro, que reconoció sus méritos. Fue presidente de AXA SEGUROS ESPAÑA y de AGF SEGUROS (resultado de la fusión de FENIX PENINSULAR, UNIÓN POPULAR DE SEGUROS y OMNIA, de las que fue consejero delegado y presidente).
Fue presidente y promotor de ICEA, del Club de Aseguradores Internacionales, y representante español en el Comité Europeo de Seguros. Por su vinculación a aseguradoras de capital francés, Miterrand le nombró Oficial de la Legión de Honor francesa, y Giscard D’Estaing, Caballero. Tenía la Encomienda de la Orden del Mérito Civil; fue procurador en Cortes Españolas en representación del Seguro; miembro de la Junta Consultiva de Seguros y de la CLEA. Estaba en posesión de la Medalla de Oro al Mérito en el Seguro y también de la Medalla de Plata.
Eduardo Carriles, cántabro como él, exministro de Hacienda y consejero director general de LA UNIÓN Y EL FÉNIX, hace unos días le recordaba como consejero delegado para España de LE PHENIX ET LE PATRIMOINE, impulsor de UNIÓN POPULAR DE SEGUROS y promotor de la MUTUALIDAD DE PREVISIÓN SOCIAL PARA AYUDA A SUBNORMALES, entre otras muchas actividades y méritos.
Hipólito Sánchez, de profundas convicciones cristianas, estaba casado con Carmen Prieto. Vivieron 63 años juntos hasta su fallecimiento y tuvieron 10 hijos. Descanse en paz.
