Toraño no se retira

Por Miguel Benito

Durante las últimas semanas se ha ido generalizando el rumor, antesala de la noticia, de que Antonio Fernández Toraño, presidente de AGROSEGURO, dejaba el cargo para ser sustituido por otro profesional de perfil incierto, aunque muchos apuntaban a Ignacio Machetti, director general del Consorcio de Compensación de Seguros, hoy por hoy, uno de los valores de referencia del seguro español.

De este rumor, convertido en noticia, me llegaban comunicaciones de sitios tan diversos como Cataluña, Murcia, Andalucía o Galicia. Pues bien, no. Antonio Fernández Toraño ha puesto precio a una prematura salida de la Presidencia de AGROSEGURO, algo que por otra parte nadie le exigía, empezando por su propio Consejo.

Las dudas han quedado despejadas en el último Consejo de AGROSEGURO celebrado hace pocos días. Allí se planteó la cuestión, y Antonio Fernández Toraño hizo ver que poco o nada se había contado con él para un posible relevo, pero aclaró que en sus condiciones de aceptación entrarían tanto la cláusula de rescisión inicialmente pactada en su contrato, como los salarios que le restan por cobrar hasta el momento de cumplir la edad obligada de jubilación, en noviembre de 2011.

El cambio que parecía claro en los mentideros del mercado, quedó aparcado en un momento. Toraño continuará hasta cumplir la edad reglamentaria, y su posible sustituto queda más indeterminado que nunca. Eso sí, parece que Machetti, que representa al Consorcio en AGROSEGURO, podría llegar a estar dispuesto si en algún momento recibe una oferta por parte del Consejo de AGROSEGURO. A todo el mundo le gusta que los posibles acuerdos sean por consenso.


Se nos fue Ernesto Caballero, paradigma de profesional y hombre bueno

Por Miguel Benito

http://es.linkedin.com/in/miguelbenitoEn la fría y hermosa mañana de ayer, ante la presencia de la familia, los muchos amigos y compañeros, y el enorme cedro que preside el cementerio de El Escorial, allí donde las laderas nevadas de las montañas del Guadarrama se hacen suaves, quedó enterrado Ernesto Caballero, un hombre bueno, una referencia para el Seguro y para los consumidores de seguros. A sus noventa años era todo historia.

No soy dado a las loas, y mucho menos a los entierros, pero si le acompañé en Salamanca a su investidura como primer Doctor Honoris Causa en Ciencias del Seguro, aquel 22 de marzo de 2006, ¡cómo no iba a hacerlo en su último momento!

Nacido en Madrid el 27 de agosto de 1919, su infancia feliz estuvo vinculada a San Lorenzo de El Escorial, donde su padre fue Comandante Profesor de los Colegios de Huérfanos de Carabineros. Se licenció en Derecho por la Universidad de Valladolid y realizó la reválida de la licenciatura y los cursos de doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. Además, se convirtió en experto en Derecho y Técnica de Seguros en París y Roma, donde contó con profesores de reconocido prestigio.

Ingresó por oposición, en 1945, en el hoy denominado Cuerpo de Inspectores de Seguros del Estado, como número uno de su promoción. El número dos fue Ignacio Hernando de Larramendi, impulsor de una MAPFRE en horas bajas. Como grandes amigos que eran, Ernesto contaba que Larramendi le fue a visitar a su casa, en El Escorial, para pedirle opinión, y allí le desaconsejó que se hiciera cargo de MAPFRE. Pero Larramendi, que siempre actuó a su manera, “poco ortodoxa, algo revolucionaria y bastante provocativa”, según describe él mismo en el prólogo del último libro de Ernesto, “El consumidor de seguros: protección y defensa”, no le hizo caso. Larramendi comenta sobre Ernesto: “Siempre fue el líder, el número uno por antonomasia, no solamente por el resultado de una oposición, sino porque a todos influía y orientaba”. Puedo dar fe de ello.

Ernesto Caballero ocupó altos cargos en la Administración Pública, tanto en la Dirección General de Seguros como en el Fondo Nacional de Garantía de Riesgos de la Circulación y el Consorcio de Compensación de Seguros. Fue jefe de la Asesoría Técnica de Seguros del INI, y fue llamado por el mismísimo Francisco Franco, que le pidió consejo al enterarse de ciertos trasiegos con comisiones que se llevaban altos cargos del INI a cuenta de los seguros. Ernesto Caballero le sugirió que, para acabar con tales conductas, lo mejor era crear una mutua. Ése fue el origen de MUSINI, de la que fue su primer consejero y director general. Por esta acción recibió la Encomienda de número con placa de la Orden del Mérito Civil.

Hay que subrayar tantas cosas de Ernesto Caballero que haría falta un tratado. El currículum vitae abreviado que en su día le trazó Antonio Guardiola ocupa más de seis páginas de un libro. Trabajó en CASER como director del Gabinete de Estudios y Relaciones Externas y promotor y consejero delegado de su filial SOCECASER. Desplegó una ingente labor académica docente en distintas facultades de Derecho, en la Escuela Profesional de Seguros, en la EOI, etcétera.

Le conocí en INESE, mejor dicho, en el Club del Ejecutivo de Seguros, fundador de INESE, adonde le llamó Manuel Maestro para que presidiera la inauguración de los primeros Master de Seguros. El acto se celebró en el Instituto de España, en octubre de 1986. Con el devenir del tiempo, Ernesto fue nombrado Presidente de Honor del INESE, lo que él tenía muy a gala, pues en INESE se sentía querido y apreciado. La ayuda recibida por sus profesionales tuvo siempre el detalle honrado de destacarla en sus producciones.

Era miembro de Honor de las Asociaciones de Derecho de Seguros de Argentina, Brasil, España, México y Portugal. Miembro de Honor del Consejo Internacional de Presidencia de AIDA, Asociación Internacional de Derecho de Seguros, que le distinguió con su Medalla de Oro en Budapest en el año 2000. Medalla de Plata al Mérito en el Seguro en España, en Brasil y en el Instituto de Derecho de Seguros de la Universidad de Colonia. Tenía todas esas distinciones y muchas menciones más, aunque él sólo se consideraba un modesto numerario del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid.

Aparentemente retirado de su actividad tras su último libro, completaba con él una serie de 12, tantos como nietos tenía, a los que añadir sus más de 100 monografías, siempre estuvo dispuesto a ayudar a los demás a conocer un poco mejor el Seguro. Ahí me incluía. Últimamente, las conversaciones eran telefónicas, porque empezaba a sentirse mayor, a pesar de ser un gran deportista. Tras la muerte de su hijo Ernesto, “inolvidable hijo y mi mejor amigo y compañero”, el deporte le salvó. A él se aplicó durante muchos años al alborear cada mañana.

Padre de otros seis hijos, ayer, en su entierro, su joven y desconsolada nieta Arantxa, su gran ayudante durante estos últimos años a la hora de organizar archivos, textos y actividades profesionales, recordaba mi nombre, porque Ernesto “me escribía cartas”.

Sin indicios de debate sucesorio en MAPFRE

Por Miguel Benito

Miguel BenitoLo de MAPFRE es una historia de cuento con trayectoria feliz. Pero, ¿será sostenible en el tiempo? ¿Quién tomará el relevo en la Vicepresidencia Primera, que ocupa Alberto Manzano, y después en la Presidencia, que desempeña José Manuel Martínez? Analicemos algunas claves después de hacer un repaso.

MAPFRE es un grupo tan grande, 18,830 millones de euros en ingresos, tan diverso, con presencia en 43 países, y tan rico en recursos y valores humanos, con 35.225 empleados, que la perfección de sus engranajes, siempre con un toque conservador, destaca.

No es de extrañar que en 2009 haya sido recordada como la mejor aseguradora de España por la revista ‘World Finance’, como una de las mayores y más admiradas empresas del mundo por ‘Fortune’, como la mejor aseguradora de América Latina por la revista británica ‘Reactions’, o que ‘Business Week’ la incluya en el puesto 21 entre las 40 mejores compañías del mundo, en una relación donde no aparece ninguna otra entidad financiera.

Todo eso es MAPFRE, más la solvencia de su margen, 2,85 veces el legalmente exigido, un rating otorgado por Standard & Poor’s de ‘AA’, con perspectiva estable, uno de los mejores del Seguro mundial, y unos equipos directivos -importantes accionistas casi todos- que reman en la misma dirección, con una disciplina asumida estilo orden de caballeros medieval.

El sábado 6 de marzo, mientras esperaba el inicio de la Junta General prevista para las 12,30 h., realizaba un repaso mental viendo presente al Consejo de Administración, 24 hombres y una mujer, Francisca Martín Tabernero. Primera reflexión: llevará más de una década conseguir la paridad de sexos en el Consejo.

Otra reflexión. Está previsto que el vicepresidente primero, Alberto Manzano, alcance la jubilación en abril de 2011, y un año después lo haga el presidente, José Manuel Martínez. Los chicos de Larramendi han creado escuela pero se hacen mayores, ¿quién puede seguir su estela?

Tienen que estar plenamente identificados con el proyecto y ser hombres de la casa desde hace muchos años.
Quizá pueda sustituir a Manzano el actual vicepresidente segundo, Francisco Ruiz Risueño, o quizá el vocal secretario José Manuel González Porro. Pero la secuencia sucesoria para José Manuel Martínez sería mucho más complicada. Hay algo obvio, el consejero director general Esteban Tejera, que llegó a MAPFRE con media carrera profesional desarrollada, se ha ganado con su trabajo y amabilidad los afectos de propios y extraños, sin pedir nada a cambio. Sin duda, va a ir más arriba, quizá una Vicepresidencia y luego quién sabe.

En lo inmediato, en la línea sucesoria de la Presidencia se podría pensar en Andrés Jiménez, el más joven de los chicos de Larramendi, el actual presidente de MAPFRE RE y de la Unidad Internacional, volcada en la búsqueda de oportunidades y acuerdos en todo el mundo. Otros nombres a destacar presentes en el Consejo y con un futuro espectacular, por este orden, Antonio Huertas, presidente de MAPFRE FAMILIAR, e Ignacio Baeza, presidente de MAPFRE VIDA, que probablemente capitalizará con humildad todo el fuerte protagonismo que el Seguro de Vida va a tener en España.

Con el 80,57% del capital representado, la Junta dio comienzo. Tras la lectura de datos, con una progresión apabullante, llegó el repaso de los acuerdos, como el recién anunciado con Caixa de Catalunya, el de Banco Do Brasil, el del Grupo Mundial de Seguros (Panamá) o el de bancaseguros con Finibanco en Portugal. Objetivo para 2010 destacado por el presidente, José Manuel Martínez, alcanzar unos ingresos de 20.000 millones de euros.

Un año más, se escuchó la voz del accionista disidente, José Ángel Bermúdez Gómez, que logró unos instantes de gloria. La que supone firmar su oposición a los acuerdos. Pero no a todos, porque aprobó la incorporación de Rodrigo Rato como consejero en representación de Caja Madrid.


Expediente 00000700/2010 Campofrio

Por Miguel Benito


El afán de poner en común el resultado de mis averiguaciones me lleva a contarles lo que a continuación les expongo. En algún sitio escribí que entre los asuntos, o siniestros, pendientes de gran magnitud y verdaderamente apasionantes, por enredados, se encontraba el de Campofrio (ver último artículo publicado en www.elconfidencial.com), el del edificio Windsor y otro más, que les desvelo: una posible gran demanda a iniciativa de asociaciones de ex empleados de Telefónica, que podría derivar en reclamaciones por valor de 18.000 millones de euros y afectar a más de 38.000 familias.

Sobre este último caso, advertí hace un par de años con una leve insinuación en Actualidad Aseguradora, sin dar pistas. Ahora, mientras algunos afectados se lo piensan y tantean el terreno, van dando pasos. En una reciente reunión con Ricardo Lozano, director general de Seguros y Fondos de pensiones, éstos le solicitaron que la DGSFP se pronuncie, al igual que lo hicieron diversos juzgados, sobre si Telefónica es o ha sido aseguradora de sus empleados. De este hecho parte la exposición sobre las causas de un hipotético expolio que habrían sufrido los empleados de la operadora a lo largo del tiempo.

De momento, la nota de interés está en el ‘rifirrafe’ que Campofrio Food Group, la gran multinacional cárnica española con un balance de 1.961 millones de euros y una plantilla de 10.581 empleados, mantiene con el Servicio de Reclamaciones de la DGSFP. Recuerden que, ante las disfunciones detectadas en el mercado asegurador tras el impago parcial de un gran siniestro producido en el año 2001, Campofrio interpuso una queja-reclamación ante el servicio correspondiente de la DGSFP, que tuvo entrada el 13 de enero pasado y fue registrada como expediente número 00000700/2010.

El 3 de febrero el Servicio de Reclamaciones de la DGSFP contestó pidiendo nuevos datos, pero con una clara intención de echar balones fuera: “El seguro contratado por Vd. puede ser considerado un gran riesgo según la definición contenida de este tipo de contratos en el artículo 107.2 de la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro. A estos contratos no le es de aplicación el carácter imperativo de las normas previstas en dicha Ley, según lo dispuesto en su artículo 44”.

El caso es que Gecalial, la filial de Campofrio que sufrió el siniestro, a finales de 2008, tenía un total de balance de 30 millones de euros, con un volumen de negocio de 31.601 euros y no tenía empleados. En la contestación de la representación legal de Campofrio, se dice: “Podemos afirmar, como conclusión, que no cumple con el artículo 107.2 C de la Ley 50/1980 y por lo tanto no debería ser calificado como un gran riesgo, al no darse el mínimo de dos requisitos que la misma indica”.

Y más adelante se explaya: “Sorprende que ante nuestra queja-reclamación por la desprotección del asegurado ante prácticas de mercado inadmisibles, la atención de la DGSFP se centre en el tamaño del asegurado y no en las irregularidades denunciadas. Ello revierte especial gravedad a la vista de la evolución de los hechos denunciados, máxime cuando el conflicto de intereses que dirige las actuaciones de las aseguradoras (HDI y VITALICIO) y bróker interviniente (AON GIL Y CARVAJAL), se manifiesta incluso en la utilización del mismo letrado por parte de las compañías aseguradoras, tanto en representación de su asegurado reclamado como en su posición de asegurador de Gecalial reclamante por subrogación, y ello, en total conflicto con los pactos alcanzados para la defensa o gestión de intereses de Gecalial”.

El texto continúa para opinar que, “paradójicamente, cuánto mayor es la necesidad de proteger los intereses del asegurado a través de mecanismos eficientes para garantizar la aplicación efectiva de las buenas prácticas, mayor es la indefensión y desprotección que plantea el marco institucional actual”.

A la vista de lo expuesto, como mínimo es preocupante lo que ocurre. Algo no funciona en el sector asegurador, al menos, no tan bien como debería. Si esto le sucede a una empresa que consolida su balance en otra más grande, qué no le sucederá a un pequeño empresario o a un ciudadano asegurado normal, es decir, cualquiera de nosotros. Cuando hay intereses en juego, ¿prevalecen los enredos por encima de la ética y del buen gobierno de la empresa? ¿Dónde está la transparencia para qué el mercado juzgue si está debe ser la manera de actuar? Por muy controvertido que el tema resulte, el Servicio de Reclamaciones de la DGSFP se debería pronunciar, pero no quitándose el muerto de encima, sino arriesgando una opinión y propiciando soluciones, empezando por acercar posturas entre las partes en conflicto.


El efecto primavera

Por Miguel Benito

Miguel Benito

Un invierno frío y largo como el que tenemos, al que ingenuamente nos habíamos desacostumbrado, junto a la crisis griega y las dudas sobre la economía española y europea, dibujan un panorama inquietante de cómo será el resto del año. Desde luego, no parece haber recetas mágicas, y aunque tímidamente se vuelva a la senda del crecimiento, todos sabemos que será insuficiente para crear el empleo necesario para bajar las tasas de paro más altas de Europa.

En la mente de todos están los anuncios realizados por el economista Santiago Niño Becerra, en su libro ‘El crash del 2010’, porque según él, la verdadera crisis está por llegar y se manifestará en los próximos meses. Les sugiero que se den una vuelta por Internet, lean sobre el tema y saquen sus conclusiones. Por mi parte, de forma recurrente, me viene a la memoria mi intervención, en septiembre de 2008, ante los miembros de AMAEF (Asociación de la Mediación Aseguradora de Entidades Financieras), en Málaga, y creo que, a pesar de que les expuse un panorama difícil, visto desde la perspectiva del tiempo, aún me quedé corto. Y eso que mis comentarios suscitaron un intenso debate.  

En algún artículo publicado por 'Actualidad Aseguradora' he descrito que nos aguardan cinco años de tragedia, es decir, de drama puro y duro, y al menos otros tantos de comedia, la misma que nos llevará al desenlace feliz. Sin conocer ‘a priori’ lo que había escrito Niño Becerra, coincido en que los años más duros se producirán entre 2008 y 2012, y harán falta al menos otros tantos para levantar cabeza. Eso sin contar con sorpresas añadidas. Las convulsiones geopolíticas no auguran un mundo feliz. Todos sabemos en qué desembocó la crisis del 29, con la que Niño Becerra hace paralelismos en su libro.   

Es una tragedia que 23.139 millones de euros de superávit en las cuentas públicas, en diciembre de 2007, se hayan transformado en 120.000 millones de déficit al cierre de 2009, un 11,4% del PIB. Las cosas están mal y hay que frenar el endeudamiento de las arcas públicas, que se produce a un ritmo endiablado. Es necesario tomar medidas valientes y aplicarlas, mejor si es por consenso. Como profesional autónomo, que no tiene nada garantizado, apuesto por este país por el que viajo con frecuencia. Ahora funciona al ralentí, pero cuenta con una amplia base empresarial y fortalezas suficientes como para aprovechar las oportunidades que se vayan presentando. Además, en ese país tiene especial incidencia lo que denomino “el efecto primavera”, pues cuando el sol sonríe, las ciudades se llenan de alegría aunque andemos en un mar de penas. Aquí recuerdo al Premio Nobel Rabindranat Thagore: “Lo mejor de cada invierno es que después llega una nueva primavera”.   

Consultando sectores y haciendo entrevistas, observo que, con todo lo mal que está todo, muy probablemente el Seguro haya atravesado su peor año, 2009, de épocas recientes. Y lo ha hecho creciendo, aunque sea con un escueto 1,2%, conjurando así las negras perspectivas que a principios de 2009 anunció Pilar González de Frutos, presidenta de UNESPA, cuando sugirió que podría decrecer.

Los expertos en turismo dicen que la temporada ha empezado bien, gracias, entre otras cosas, a la nieve del invierno y a un brutal ajuste de precios. De seguir así las cosas, en un año de lluvias generalizadas, el campo también tendrá un buen momento. No olvidemos que la verdadera primera gran industria del país es la agroalimentaria, con todos sus procesos de transformación y todo lo que mueve alrededor. Y aunque sólo sea por el impulso de las ayudas del Gobierno, se venden coches.

España es un país cada vez más conocido en el mundo y con empresas multinacionales que son fuertes en diversos sectores. Por ejemplo, José Manuel Martínez, presidente de MAPFRE, en la presentación de resultados del primer grupo asegurador español, coló una nota de optimismo al sugerir que le gustaría alcanzar este año los 20.000 millones de euros de ingresos consolidados, desde los 18.830 obtenidos en 2009. ATRADIUS, filial de GRUPO CATALANA OCCIDENTE, ve un repunte del seguro de Crédito y una caída de los impagos. Son señales positivas que parten del Seguro. Y los ramos de Vida y Salud, quizá también Dependencia, van a seguir tirando fuerte ante un futuro lleno de incertidumbres, donde parece que cada vez habrá menos protección garantizada por el Estado. Cada uno debe cuidarse de lo suyo, pero el Seguro apuesta por ser nuestro aliado.


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