Difícil soñar un mejor comienzo de año que la exposición ‘Impresionismo. Un nuevo renacimiento’, organizada por el Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre. Ayer se presentó. Por la mañana a los medios de comunicación y por la tarde a las autoridades culturales, municipales y autonómicas. Las salas del edificio de la calle Recoletos de Madrid de la Fundación Mapfre exhiben 90 obras. Un trocito del parisino museo de Orsay, un edificio junto al Sena destinado a ser estación de trenes y reconvertido en museo y templo del Impresionismo.
Todos los amantes del Impresionismo estamos de enhorabuena. ¡Qué impresión! La de aquellos jóvenes pintores que terminaban sus cuadros en el campo con rápidas y vistosas pinceladas, causando tal impacto visual ante los críticos y entendidos que el movimiento de transformación pictórico se termino por llamar Impresionismo. La exposición se podrá visitar entre el 15 de enero y el 22 de abril, luego viajará al Fine Arts Museum de San Francisco y al Frist Center for Visual Arts de Nashville.
La Fundación Mapfre nos ofrece una exposición que hará historia. Lo destacó Alberto Manzano, presidente del Instituto de Cultura de la Fundación: “No siempre vamos a tener oportunidades tan excepcionales de organizar exposiciones como ésta”. La calidad en las actuaciones de esta institución es un compromiso.
Pero hay que reconocer que el Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre juega con ventaja, porque su director general, Pablo Jiménez Burillo, ha establecido una relación tan cordial con el Museo de Orsay y su presidente, Guy Cogeval, que no será ésta la última alegría que tengamos. De hecho, en 2009 se han realizado dos exposiciones con fondos de este museo. Jiménez Burillo, que explicó la génesis de la historia de un movimiento pictórico que recibe la influencia de la pintura en España, y que nace con aires de renovación frente a momentos trágicos en la historia de Francia, como la guerra franco prusiana o los hechos de la Comuna de Paris, dice que esta muestra se ha diseñado para que comience con Manet y termine con Manet. Junto a él, se exhibe obra de otros autores como Monet, Renoir, Sisley, Pisarro o Cézanne.
Guy Cogeval, presidente del Museo de Orsay, comentó que esta exposición, al igual que otra con fondos del museo que actualmente se encuentra en Australia, ha sido posible debido a las obras de reforma y ampliación que lleva a cabo el Museo, lo que permite reorganizar los fondos y organizar estas dos muestras itinerantes y codiciadas. Al finalizar las obras –cambio de muros, suelos, iluminaciones, etc.- Orsay habrá ganado 2.000 metros cuadrados de espacio expositivo.
Lo mejor de toda esta exposición muy bien asegurada, con una prima que ronda el millón de euros, es que literalmente sientes la proximidad del impacto visual del cuadro. Por ejemplo, aquí se expone la famosa ‘Rue de Montorgueil’ que Monet pintó el 30 de junio de 1878 contemplando la fiesta desde un piso alto. Una calle que aún hoy en día sigue tan llena de vida y de contrastes que resume todo Paris en las horas centrales del día. Si no pueden viajar a Paris y disfrutar de su atmósfera, su movimiento y su ambiente, además de Orsay, siempre les quedará la posibilidad de darse una vuelta por la exposición que les ofrece la Fundación Mapfre.