El efecto primavera

Por Miguel Benito

Miguel Benito

Un invierno frío y largo como el que tenemos, al que ingenuamente nos habíamos desacostumbrado, junto a la crisis griega y las dudas sobre la economía española y europea, dibujan un panorama inquietante de cómo será el resto del año. Desde luego, no parece haber recetas mágicas, y aunque tímidamente se vuelva a la senda del crecimiento, todos sabemos que será insuficiente para crear el empleo necesario para bajar las tasas de paro más altas de Europa.

En la mente de todos están los anuncios realizados por el economista Santiago Niño Becerra, en su libro ‘El crash del 2010’, porque según él, la verdadera crisis está por llegar y se manifestará en los próximos meses. Les sugiero que se den una vuelta por Internet, lean sobre el tema y saquen sus conclusiones. Por mi parte, de forma recurrente, me viene a la memoria mi intervención, en septiembre de 2008, ante los miembros de AMAEF (Asociación de la Mediación Aseguradora de Entidades Financieras), en Málaga, y creo que, a pesar de que les expuse un panorama difícil, visto desde la perspectiva del tiempo, aún me quedé corto. Y eso que mis comentarios suscitaron un intenso debate.  

En algún artículo publicado por 'Actualidad Aseguradora' he descrito que nos aguardan cinco años de tragedia, es decir, de drama puro y duro, y al menos otros tantos de comedia, la misma que nos llevará al desenlace feliz. Sin conocer ‘a priori’ lo que había escrito Niño Becerra, coincido en que los años más duros se producirán entre 2008 y 2012, y harán falta al menos otros tantos para levantar cabeza. Eso sin contar con sorpresas añadidas. Las convulsiones geopolíticas no auguran un mundo feliz. Todos sabemos en qué desembocó la crisis del 29, con la que Niño Becerra hace paralelismos en su libro.   

Es una tragedia que 23.139 millones de euros de superávit en las cuentas públicas, en diciembre de 2007, se hayan transformado en 120.000 millones de déficit al cierre de 2009, un 11,4% del PIB. Las cosas están mal y hay que frenar el endeudamiento de las arcas públicas, que se produce a un ritmo endiablado. Es necesario tomar medidas valientes y aplicarlas, mejor si es por consenso. Como profesional autónomo, que no tiene nada garantizado, apuesto por este país por el que viajo con frecuencia. Ahora funciona al ralentí, pero cuenta con una amplia base empresarial y fortalezas suficientes como para aprovechar las oportunidades que se vayan presentando. Además, en ese país tiene especial incidencia lo que denomino “el efecto primavera”, pues cuando el sol sonríe, las ciudades se llenan de alegría aunque andemos en un mar de penas. Aquí recuerdo al Premio Nobel Rabindranat Thagore: “Lo mejor de cada invierno es que después llega una nueva primavera”.   

Consultando sectores y haciendo entrevistas, observo que, con todo lo mal que está todo, muy probablemente el Seguro haya atravesado su peor año, 2009, de épocas recientes. Y lo ha hecho creciendo, aunque sea con un escueto 1,2%, conjurando así las negras perspectivas que a principios de 2009 anunció Pilar González de Frutos, presidenta de UNESPA, cuando sugirió que podría decrecer.

Los expertos en turismo dicen que la temporada ha empezado bien, gracias, entre otras cosas, a la nieve del invierno y a un brutal ajuste de precios. De seguir así las cosas, en un año de lluvias generalizadas, el campo también tendrá un buen momento. No olvidemos que la verdadera primera gran industria del país es la agroalimentaria, con todos sus procesos de transformación y todo lo que mueve alrededor. Y aunque sólo sea por el impulso de las ayudas del Gobierno, se venden coches.

España es un país cada vez más conocido en el mundo y con empresas multinacionales que son fuertes en diversos sectores. Por ejemplo, José Manuel Martínez, presidente de MAPFRE, en la presentación de resultados del primer grupo asegurador español, coló una nota de optimismo al sugerir que le gustaría alcanzar este año los 20.000 millones de euros de ingresos consolidados, desde los 18.830 obtenidos en 2009. ATRADIUS, filial de GRUPO CATALANA OCCIDENTE, ve un repunte del seguro de Crédito y una caída de los impagos. Son señales positivas que parten del Seguro. Y los ramos de Vida y Salud, quizá también Dependencia, van a seguir tirando fuerte ante un futuro lleno de incertidumbres, donde parece que cada vez habrá menos protección garantizada por el Estado. Cada uno debe cuidarse de lo suyo, pero el Seguro apuesta por ser nuestro aliado.



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